¿Cómo curar la eyaculación precoz? El impacto de las experiencias traumáticas
30 mayo, 2021
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Si le preguntaras a una tortuga qué opina sobre el bien y el mal, ¿qué crees que contestaría?

Nada, ¿verdad?

Ahora, ¿si te pregunto qué opinas sobre la eyaculación precoz, y cómo te sentirías si la tuvieras? Seguro que me dirías que te sentirías mal, lo categorizarías como algo malo.

Así que, lo primero de todo, que algo sea bueno o malo no es nada inherente o intrínseco ni una propiedad de aquello que analizamos u observamos: que algo sea bueno o malo es porque se lo atribuimos nosotros, así que no deberías catalogar como malo un proceso fisiológico porque simplemente ocurra más deprisa.

Eso no quiere decir que no pueda ser categorizado como un problema si no somos capaces de disfrutar y hacer disfrutar a nuestra pareja o compañero sexual, ya que el sexo es eso, poder disfrutar y conectar con la otra persona, y si no se cumple ese propósito hay que intentar subsanarlo.

Causas de la eyaculación precoz

  • Uno de los problemas de la eyaculación precoz puede estar relacionado con varios receptores de la serotonina.
  • También está muy relacionada con el estrés y la ansiedad: los procesos de estrés y ansiedad activan nuestros sistemas de lucha y huida, y eso no hace más que acelerar la eyaculación.
  • Problemas de tipo hormonal. Hay análisis en los que se puede llegar a observar una correlación en ciertos patrones de hormonas y los periodos de latencia de la eyaculación.

Funcionamiento de tu sistema nervioso en el sexo

Primero, distingamos dos funciones claras: la función parasimpática y la función simpática. Una función, la parasimpática, es a grandes rasgos en la que nos encontramos relajados, en un entorno tranquilo; la otra función, la simpática, es la de lucha o huida.

No es un sistema binario, en el que sólo existe 0 o 1, sino que son funciones complementarias, en las que hay momentos en que hay más de una que de otra.

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Función simpática y parasimpática del sistema nervioso

Antes de seguir, como ya comentamos en este vídeo, el orgasmo y la eyaculación son procesos diferentes, puedes volver a repasarlo si tienes dudas.

Para que exista el sexo, debe haber erección; para ello debemos estar relajados y tranquilos, y esto quiere decir que hay actividad de la función parasimpática. Después de un cierto tiempo la excitación irá aumentando, los latidos del corazón se acelerarán, la respiración aumentará su frecuencia, incluso es posible que, si respiras por la nariz, comiences a hacerlo por la boca. En este momento, la función simpática aumenta, y tu cerebro manda la señal a los músculos de tu suelo pélvico para que realicen las contracciones involuntarias para que el semen sea expulsado.

Si no somos capaces de mantenernos y tener control sobre nuestra función parasimpática, pasaremos rápidamente a la función simpática acelerando la eyaculación.

¿Por qué creamos trauma?

Hemos visto que la eyaculación precoz no es algo malo ni bueno, pero obviamente, en función de las reglas sociales en las que nos encontremos, la eyaculación precoz puede suponer un problema.

Esto ocurre después de una vivencia, o varias, en las que se produce eyaculación precoz y tenemos la sensación de insatisfacción y lo asociamos con algo malo. Recuerda que la eyaculación ocurre en la fase simpática, es decir, en la fase de lucha o huida. Cuando ocurren estas vivencias, que categorizamos como negativas, al asociarlo a algo malo cada vez que tenemos sexo, activamos más rápidamente la función simpática, ya que la mente, como lo asocia a algo malo, debe entrar rápidamente en lucha o huida, acelerando la eyaculación.

Lucha o huida significa que hay que terminar, porque estamos en peligro, lo cual acelera la eyaculación produciendo el final, pero también el cuerpo puede reaccionar de forma que la erección desaparezca, lo que comúnmente se llama disfunción eréctil.

Así que tu primer objetivo es analizar y encontrar cuál fue el primer momento en el que categorizaste eso como malo, y tu cerebro pasó a entender ese aspecto fisiológico como un peligro.

Buscando nuestra experiencia primera

Es posible que esa experiencia primera esté anclada en el inconsciente. Estando en el inconsciente, es una experiencia que no podemos abstraer, con lo cual no la podemos transmitir en forma de lenguaje. Pero eso no quiere decir que no sea manifestada; se experimenta de igual manera en nosotros en nuestro cuerpo físico o en forma de pensamientos e imágenes caóticas, que para nuestra mente racional pueden no tener sentido aparente.

Por ello es importante meditar sobre el evento ocurrido, no racionalmente sino observando qué señales nos da nuestro cuerpo en forma de sensaciones, recuerdos arbitrarios, imágenes…

Seguidamente, después de la meditación, y acceder a sucesos que se han quedado en la etapa procedimental, puede ser llevado a la etapa semántica, que es la que nos interesa para ser capaces de verbalizar y analizar. Es decir: redactaremos un texto para poder verbalizar la experiencia y darle sentido.

Tendremos que sobrescribir nuestra respuesta a esa experiencia. Como hemos comentado, en el momento de pasar a la función simpática ocurren una serie de cambios en nuestro cuerpo: aumento de la respiración y de la frecuencia cardiaca, incluyendo perdida de control de la respiración, dilatación de pupilas, tensión muscular… Si somos capaces de vivenciar esa experiencia, y sobrescribir esas respuestas, podremos controlar y mantenernos en la función parasimpática.

Hay una técnica, llamada relajación muscular progresiva, en la que somos capaces de controlar la respiración a la vez que quitamos tensión a los diferentes músculos del cuerpo, consiguiendo un estado de gran relajación.

Esta es sólo una herramienta, obviamente no la única. Como hemos dicho, en la función simpática, activando la respuesta de lucha o huida, es cuando se da la eyaculación. Una vez se produce ese cambio de función… poco podemos hacer. Las herramientas están enfocadas a poder mantenernos en la función parasimpática, y podrás descubrir muchas de ellas inscribiéndote en este taller online gratuito donde te explicaremos más a fondo conceptos (como el de la sombra de C.G. Jung) que influyen en nuestras experiencias, que quedan ancladas en el inconsciente, y cómo trabajar con todo ello. Podrás ver diferentes tipos de meditación para acceder a esos recuerdos que quedan en la etapa procedimental.

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